Tanto los dolores, las contracturas, el cansancio y el insomnio, como la insatisfacción, el enojo, la ansiedad o la incertidumbre permanentes son síntomas característicos de desarmonía emocional en la calidad de vida.
Casi nadie se encuentra exento de padecer dinámicamente altibajos emocionales pasajeros, no obstante, todo malestar emocional que no se atiende, con el tiempo se cronifica en el cuerpo, el ánimo y el pensamiento.
¿por qué ser pasivos o negadores al respecto?
Recurrir a soluciones rápidas (calmantes, somníferos, tranquilizantes, antiácidos, etc.) que nos desconectan temporalmente de nuestro malestar y dolencias sin solucionar de fondo nuestros reales problemas, termina agravándolos (depresión, sumisión, estrés, enfermedades)
A lo largo de nuestras vidas vamos aprendiendo trabajos, conocimientos y datos, pero recibimos poca o nula educación emocional. Permanentemente las emociones nos llegan, nos desbordan o nos secuestran adueñándose de nosotros, haciéndonos reaccionar o responder impropiamente a personas y situaciones.
OBJETIVOS
La adecuada gestión de las emociones es lo que posibilita realmente a cualquier persona sentirse y estar a gusto la mayor parte del tiempo, asumiendo sus circunstancias personales, familiares, laborales y sociales cotidianas con una disposición abierta, ecuánime, realista y ejecutiva.
METODOLOGÍA
La Gestión Emocional es un proceso de alfabetización no intelectual diseñado para reconocer los estados emocionales, mientras se aprende a modular y regular simultáneamente el Tono Emocional Basal Personal. Es un sistema pedagógico con el cual la mayoría de personas logran "aprender" lo que libros, sitios web y talleres no pueden enseñar por tratarse de algo intransferible cognitivamente. La Inteligencia Emocional se va generando y desarrollando experimentalmente a través de encuentros presenciales e interactivos que distan de ser las actividades que se implementan con formato de cursos, seminarios o exposiciones teóricas convencionales; tampoco se trata de prácticas psicoterapéuticas (menos catárticas).
PROGRAMA
Las desarmonías emocionales pueden tramitarse y tratarse adecuada e idóneamente en instancias y mediante recursos inherentes al dominio emocional.
¿Desea aprender a hacerlo?
Desde el primer minuto de iniciada la Capacitación en Inteligencia Emocional los participantes emprenden el proceso de Gestión Emocional (Modulación & Regulación), es decir, un aprendizaje holístico aplicado e interactivo en el que necesariamente involucran al unísono la totalidad de su persona, su cuerpo, sensaciones, percepciones, emociones, conocimientos y pensamientos.
Hay mucho para conocer de sí mismo, asombrarse, vivenciar y desarrollar.
Implementación de recursos, técnicas y metodologías emocionales
Luego del primer encuentro informativo presencial, pero antes de comenzar a interactuar o iniciar alguna práctica, cada participante recibe en su casilla de e-mail un reporte (encriptado) personalizado conformado por seis perfiles psico emocionales, con la finalidad de que lo tenga anticipadamente en su poder. Antes de asistir al noveno encuentro se envía la clave (password) que le permitirá al participante abrir y visualizar todos los contenidos del documento.
Cronología de un encuentro concerniente al Proceso de Gestión Emocional
1. Inicialmente se realizan diversos procedimientos de adecuación olfatoria, respiratoria y de armonización psicofísica, por un intervalo de 20’. (Tesis)
2. Posteriormente, durante 15’, se entrena una técnica específica de regulación respiratoria. (Tesis)
3. A continuación, durante otros 15’ se exponen conocimientos teóricos relativos al marco de la competencia emocional, las emociones y sus implicancias en diversos contextos, situaciones y ocasiones. (Tesis)
4. En seguida cada participante realiza la exploración, sensibilización y modulación gradual de múltiples factores emocionales inconscientes que tienden a vincularse en la propia constitución corporal, durante 20’ (Antitesis)
5. Ulteriormente, a lo largo de nuevos 20’, se instrumentan diversas dinámicas de exploración y sensibilización conciente, relacionadas, basadas o sincronizadas con los contenidos de los perfiles del Reporte 361º. (Antitesis)
6. Ahora es el momento en que sobreviene la práctica de técnicas de efectivización emocional activada por posturas corporales sostenidas (âsanas), abstracción mental (meditación) o visualización, focalización o centrado (concentración), durante posteriores 20’. (Síntesis)
7. Finalmente se instrumenta un FeedBack de 10’ de duración respecto al transcurso del proceso. (Matesis)
Aprenda el alfabeto emocional
La capacidad de advertir y anticipar la reacción emocional es el punto exacto para la toma de decisiones cruciales en cualquier contexto, ya sea en una empresa o con nuestros colaboradores, compañeros, familiares e inclusive nosotros mismos.
EXTENSIÓN
Dieciséis (16) encuentros para vivir una experiencia única de verdadera sensibilización y de auto conocimiento emocional con desarrollo personal mediante transformaciones efectivas y duraderas que ayudan a mejorar la calidad de vida, incrementando la salud y el bienestar.
Sustentación y explicación del programa en (ver):
http://www.calidadevida.com.ar/arg/index.html
FECHA Y LUGAR
Inicia: Jueves 19 de Marzo
Concluye: Jueves 23 de Julio
Encuentros días Jueves De 18:00 a 20:00 hrs.
Total encuentros: 16
Lugar: Montevideo 681 - 1º "B" - Zona Tribunales - Capital Federal - Bs. As. - Argentina
INVERSIÓN
Inversión mensual: $150 (cada 4 encuentros)
Inversión Total: $600
Un único pago inicial: $480 (20% descuento)
Solicitar Reserva para el Encuentro Inicial e Informativo en:
capacitacion@calidadevida.com.ar
http://www.calidadevida.com.ar/holoform.htm
(54) (011) 4793 – 8187
O dejar un mensaje con datos de contacto en 15 5511 3794
FACILITADOR
Dagoberto Trujillo Montilla
C.V. en:
http://www.calidadevida.com.ar/5dp/facilitador.htm
Un trabajo genuino de generación o desarrollo de Inteligencia Emocional brinda pautas lo suficientemente sólidas para comprender y concienciar:
* Por qué las emociones y la naturaleza de la Inteligencia Emocional es esencialmente energética, inconsciente, ultrarrápida, automática y reactiva, debiéndose trabajar en esos niveles su desarrollo (no en lo intelectual).
* Por qué nuestros estados emocionales y de temperamento afectan nuestro cuerpo y el estado de salud no solo de nosotros mismos, el de gente cercana a nosotros (familia, empleados, etc.), sino también de nuestra descendencia tanto negativamente, como positivamente incluso para incidir en curaciones espontáneas evidenciables pero que son consideradas como “rarezas clínicas”.
* Por qué los medicamentos químicos actuales no pueden ayudarnos de un modo natural, eficaz y sin efectos indeseados, a curar padecimientos emocionales como la envidia, el pesimismo, la venganza, “el mal de amores”, muchas adicciones, etc., todo lo cual sí puede ser tratado eficazmente mediante implementaciones idóneas. (Ver modalidades complementarias de Gestión Emocional en: http://www.calidadevida.com.ar/arg).
* Igualmente para saber por qué puede “aprenderse” competencia emocional y volverse “más inteligente” emocionalmente en cualquier momento de la vida.
Richard Boyatzis, de la Case Western Reserve University, imparte un curso para ejecutivos en el que se diagnostican sus fortalezas y limitaciones en temas como equidad o autocontrol. Después, aprenden a mejorarlos de forma sistemática cuatro o cinco meses. Al final son evaluados de nuevo en una forma muy interesante: no lo hacen en la escuela, sino con gente que los conoce bien.
Otro ejemplo citado por la revista The Economist es el de la Sloan School del MIT, que organiza talleres de visioning (representación mental de objetivos de largo plazo) y role playing (juegos de roles), además de un curso en autovaloración en el que los estudiantes dan y reciben feedback sobre su liderazgo.
En Calidad de Vida Consultora implementamos estas y otras metodologías idóneas diseñadas para la Gestión Emocional, ver:
http://www.calidadevida.com.ar
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Gestión Emocional
Cada primavera trae el desafío implícito de pronosticar hasta qué momento seremos capaces de llegar aun con restos para encarar eficientemente responsabilidades laborales y personales, esto sin considerar puntualmente lo que está deparando este 2009 con crisis mundial a cuestas, lo cual trae con sigo apareado posibles efectos indeseados que pueden alterar nuestras expectativas.
El desempeño tanto laboral como personal cae en la época del año en que el trabajador comienza a sentirse menos comprometido, superado y ansioso, aun sin llegar al agotamiento crónico o al burnout, generándose un estado denominado "hábito emocional", en el que la concentración de cortisona paulatinamente se incrementa y los efectos de la adrenalina se hacen manifiestos en niveles cada vez más evidentes de estrés que afectan el cerebro, y que más allá de los distractores o paliativos concebidos (consumo de antiácidos, tranquilizantes, somníferos, etc.) derivan frecuentemente en otros fenómenos más complejos conocidos como "secuestros emocionales", es decir, hábitos emocionales pero ya desadaptados, como la subyugación o sumisión, la autoexigencia, el temor al fracaso o la deprivación emocional -sensación o sentimiento de que no le importamos a nadie-.
¿Cuáles fueron las soluciones que propuso Daniel Goleman -principal difusor de lo que hoy se conoce como Inteligencia Emocional- el pasado 17 de septiembre en Buenos Aires, Argentina en un seminario de management, para prevenir o menguar los efectos de los estados antes citados en el desempeño?
La alta expectativa generada en el gran auditorio al ver descriptas situaciones muy conocidas por todos se transformó en una silenciosa reflexión generalizada, consecuente con el desconcierto que generó el desconocimiento colectivo respecto a las medidas propuestas por Goleman con la finalidad de evitar o mitigar los efectos indeseados... "aplicar alguna técnica para aplacar la mente y el cuerpo".
Se trabaja en la mejor de las condiciones, desde el punto de vista de la actividad cerebral. ¿Qué significa esto? Que hay una armonía neuronal máxima, en la que el cerebro funciona en la mejor de las situaciones y en el pico de la eficiencia. "Las emociones vienen sin llamarlas, no las pedimos pero, una vez que las advertimos, estamos en el punto exacto de toma de decisiones, con respecto a la empresa, nuestros colaboradores, compañeros o a nosotros mismos".
Un método para regular el cerebro, para lograr permanecer en la zona óptima de actividad cerebral es la meditación. Goleman propone el método mindfullnes o de conciencia mental que mejora la concentración. De esta manera se fortalece el "músculo" de la atención y las redes neuronales se vuelven más poderosas. "Todos los días el cerebro genera 10.000 neuronas nuevas que se desplazan hacia donde se las precisa, donde está "creciendo el músculo", donde la conectividad es necesaria. Esta es la plasticidad neuronal, el nombre de un nuevo conocimiento que manifiesta que el cerebro cambia a medida que cambia la experiencia".
"Otro aspecto que permite llegar a la zona óptima cuando estamos estresados, es practicar la relajación, el ejercicio de enseñarle al cuerpo a distenderse", igualmente aprender a respirar reguladamente, etc.
¿Cómo iniciarse en el conocimiento y la práctica de las (recitando las palabras de Goleman) "técnicas para aplacar la mente y el cuerpo", esenciales para adquirir destrezas de inteligencia emocional? ver
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Ejercitaciones & Entrenamientos en capacitaciones de Inteligencia Emocional & Social
Tenga a bien realizar la siguiente ejercitación. Se basa en una secuencia denominada "respiración en cuatro tiempos". Intente practicarla tranquilamente en una postura cómoda, sin tensión, sobre exigencia ni sobresalto. Inspire lenta y profundamente durante cuatro segundos... retenga el aire por tres segundos... expire suave y en forma seguida durante cuatro segundos... ahora, absténgase de cualquier movimiento o acción respiratoria por tres segundos más. Prosiga... instrumente nuevamente el ciclo de forma continua realizando unas diez respiraciones seguidas como mínimo, y unas treinta como máximo, diariamente. ¿Qué siente?, ¿Qué experimenta? Si es una ejercitación novedosa para usted, constatará que precisará de varias prácticas hasta que pueda dominar correctamente la técnica, es decir, considerando la postura y el modo de realizarla, cumplirá estricta y sucesivamente con los intervalos (cada una de las acciones respiratorias y sus respectivos tiempos) desde el inicio de la primer respiración hasta el final de la décima.
Nuestra respiración "normal" cotidiana y automática según el formato de los tiempos, la ejecutamos habitualmente en modalidad superficial y en dos tiempos, cuando nos encontramos despiertos y calmos. Existe una amplia variedad de formatos y estilos de respiración psicofísica (sin propósito religioso, místico o esotérico) que se instrumenta en alta competencia deportiva, en condiciones laborales especiales y militarmente, los cuales son modulados y potenciados mediante diversas aplicaciones auxiliares (colocación de los párpados, posturas del cuerpo o de los dedos de la mano, tensión de ciertas zonas musculares, etc.) cada uno con una finalidad fisiológica psiconeuroendocrinoinmunológica específica y una técnica muy precisa, que deben ser implementados con cuidado y supervisados por entrenadores avezados.
Estas prácticas tienen escasa relación con la función olfativa, pero sí una estrecha conexión y dependencia funcional con el sistema límbico y los núcleos nerviosos de regulación neurovegetativa y endocrinohormonal, los cuales son sustentos corporales del origen y la expresión emocional.
Si se anima a experimentar por unos treinta días adquiriendo la habilidad respiratoria necesaria para sustentar la práctica de la "respiración en cuatro tiempos", aparte de sentir, percibir y vivenciar a nivel corporal y psicológico ciertos fenómenos, usted comenzará a concienciar la relación directa que existe entre respirar de modo no automático (en este caso, en cuatro tiempos) y varios aspectos vinculados con la facultad intelectual, el pensamiento y el razonamiento, primero durante la misma práctica y luego a lo largo del día en que la realiza. De hacerlo, como todos los aprendices realmente comprometidos, usted comenzará a distinguir experimentalmente en forma personal las más importantes implicancias prácticas de la alfabetización emocional que Joseph LeDoux, de la Universidad de Nueva York involucra en la formulación de la siguiente declaración: "no podemos controlar nuestras reacciones emocionales directamente. Nuestro control consciente sobre las emociones es débil pues la construcción del cerebro en este punto de nuestra evolución favorece a las emociones: las conexiones desde los sistemas emocionales hasta los cognitivos son más fuertes que las que van en sentido contrario".
En envíos previos ya hemos explicado amplia y profundamente los motivos por lo cual lo anterior tiene implicancias trascendentes. ¿Sabe usted cuántos consultores, entrenadores, profesores y conferencistas costosos y de renombre a lo largo y ancho del planeta, dedicados a "dictar" o "enseñar" "seria y profesionalmente" Inteligencia Emocional, consideran esas esencialidades en sus respectivas implementaciones prácticas o, como mínimo, en sus exposiciones teóricas? Un número muy reducido! Aunque cause sorpresa o consternación a este respecto, nuestra naturaleza humana evidencia paradojas funcionales intrínsecas. En la era del intelecto, la información y la comunicación es un contrasentido el desconocimiento generalizado que tenemos los seres humanos respecto a nuestra propia constitución; así como las inferencias ilusorias que generamos desde esa ignorancia [ ver "autoengaño" en http://www.calidadevida.com.ar ]
Desglosemos por tanto la cita de Joseph LeDoux y desarrollemos un poco más cada aseveración formulada:
A. "no podemos controlar nuestras reacciones emocionales directamente" Por ejemplo, para que normalmente sintamos alegría, es preciso que se sincronicen componentes anatómicos, fisiológicos y psicológicos fundamentales, la mayoría de ellos viscerales, automáticos e inconscientes, los cuales se encuentran funcionalmente fuera del alcance voluntario de personas sin entrenamiento afectivo efectivo:
1. Debe experimentarse placer físico (este deviene de la presencia de una gran concentración transitoria del neurotransmisor denominado Dopamina, en un sector cerebral específico conocido como "sistema de recompensa") 2. Debe existir ausencia de emociones negativas (estado que se presenta cuando la amígdala cerebral, constituyente del sistema límbico, se encuentra inhibida. Por ejemplo, cuando la amígdala izquierda no se encuentra respondiendo a ninguna expresión vocal de enfado, mientras que la derecha no se encuentra sensibilizada por movimientos faciales que denotan agresión, por parte de otras personas) 3. En general, debe encontrase el hemisferio cerebral izquierdo activado significativamente, en parte por 4. Existir correlativamente una sensación de coherencia (debido a la activación del área ventromedial de la corteza cerebral prefrontal, zona que inhibe estímulos que dan origen a estados depresivos) Además de todo lo anterior, y justamente como una respuesta fisiológica de retroalimentación a la condición descripta en los niveles nerviosos jerárquicos superiores, el cuerpo responde recíprocamente exaltando o potenciando aun más evidentemente la sofisticación del sentimiento de alegría, a la conciencia, a través de adecuados estados homeostáticos autonómicos nerviosos y endocrinos hormonales. Sin la retroalimentación activa y dinámica que nos proporciona de forma visceral gran parte de nuestro cuerpo, no podemos distinguir las emociones de los pensamientos. En otras palabras, la totalidad ha confluido en un sentido apropiado y no fragmentado de significación.
Las emociones son una serie de mecanismos de supervivencia básicos arraigados en el sistema nervioso que se manifiestan en el cuerpo a través de marcadores somáticos y otros signos como empalidecer, sobresaltarse, transpirar, desmayarse, temblar, tartamudear, ruborizarse, palpitar, no reaccionar, aflojarse las piernas, experimentar fuertes sensaciones abdominales, acalorarse, lagrimear, etc., lo cual es muy difícil de controlar directamente.
B. "Nuestro control consciente sobre las emociones es débil" Nuestro control consciente (que surge de la corteza cerebral y es voluntario) sobre las emociones (fuerzas e impulsos primordialmente inconscientes provenientes de nuestro cerebro emocional "mamífero" y de nuestro cerebro visceral "reptil") es débil (sin mucha eficacia) Precisamente esta es la razón por la cual cualquier persona carente de algún grado de control sobre su ritmo respiratorio, tono muscular, estado de ánimo, recursos energéticos y ciertos hábitos o conductas, se encuentra a merced de innatos mecanismos inconscientes y automáticos los cuales le hacen comportarse y desplegarse inadecuadamente durante sus respectivas interacciones cotidianas personales, familiares, laborales o sociales, perjudicándole especialmente cuando prevalecen situaciones estresantes o críticas que le exigen definición, determinación o un accionar preciso. Pues hay que recordar que la emoción consiste en un mecanismo para la acción.
La etimología de la palabra "emoción", del latín emovere, mover hacia afuera, se corresponde con la interpretación de una pulsión interna que se expresa muy eficaz corporalmente. Lo emocional es paradojal en sí mismo dado que su despliegue en los diferentes órdenes de manifestación humana personal, familiar, laboral o social se evidencia unas veces como algo sutil, frágil, vulnerable, inestable, y otras todo lo contrario, como algo poderoso, tenaz, inexpugnable e indeleble.
Cuando las emociones nos desbordan, cometemos errores estúpidos, nos volvemos violentos, padecemos ansiedad o miedo, e incluso, tenemos sentimientos de culpa y rechazo. Como seres humanos al evidenciar expresiones básicas de tristeza, felicidad, aversión, enfado o miedo por encontrarnos en cualquier estado de ansiedad, tranquilidad, confusión, bienestar, temor, alegría, enojo, placer, ira, sosiego o enamoramiento, lo que nos sucede primordialmente en nuestro cuerpo es una activación orgánica interna de procesos fisiológicos automáticos muy dinámicos cuya finalidad es la acción (la efectivicemos o no) que propende por el equilibrio y la supervivencia casi de un modo instintivo.
C. "pues la construcción del cerebro en este punto de nuestra evolución favorece a las emociones:" Las emociones dependen en buena medida del funcionamiento de una estructura cerebral relativamente primitiva denominada sistema límbico o <<cerebro emocional>>, situado en el centro del encéfalo. Este sistema toma las riendas del organismo y se hace cargo de las decisiones sobre todo en situaciones críticas. El pensamiento y la actividad intelectual son funciones preferentemente de la corteza, una sofisticada estructura cerebral desarrollada evolutivamente con posterioridad sobre el sistema límbico. Los niveles superiores de la estructura nerviosa de la razón se encuentran estrechamente asociados con los subyacentes que gobiernan el funcionamiento de las emociones y los sentimientos. A su vez, las emociones también están mediadas por una serie de circuitos que conectan el sistema límbico con la corteza cerebral especialmente con algunas zonas prefrontales. La alteración del sistema límbico degrada la vida de quien la padece, aunque conserve la potencialidad intelectual.
Existe una vía que transmite desde los sentidos alguna información emocional procedente del mundo externo a través del tálamo, directamente a la amígdala del sistema límbico, sin pasar antes por la corteza cerebral, permitiendo la aparición de reacciones afectivas rápidas y toscas, sobre todo de naturaleza defensiva, ante eventos que entrañan riesgo, antes incluso de que se produzca su valoración cognitiva plena, o hasta sin llegar a ser conscientes de ellos.
D. "las conexiones desde los sistemas emocionales hasta los cognitivos son más fuertes que las que van en sentido contrario" (Debido a que) las conexiones (nerviosas ascendentes) desde los sistemas emocionales (más inferiores, como el sistema límbico) hasta los cognitivos (superiores, como la corteza cerebral prefrontal) son más fuertes (y más cuantiosas) que las que van en sentido contrario (descendentes)
Por todo lo visto anteriormente, el verdadero aprendizaje de la Inteligencia Emocional & Social esencialmente difiere del aprendizaje intelectual y de la memorización. Consiste por tanto en una "alfabetización" visceral de orden mayormente corporal, destinada a la adquisición concreta de reales conquistas en la administración efectiva de fuerzas e impulsos que se despliegan simultáneamente cuando se activan recursos somáticos nerviosos, endocrinos y metabólicos, los cuales nos proporcionan información sensoria que podemos percibir y distinguir como diversos tipos de emoción que nos propulsan a reaccionar.
Padecer a la deriva de nuestras fuerzas emocionales se evidencia en nuestra Calidad de Vida, primero como estados de incomodidad (acompañados de apatía, somnolencia, abulia, tristeza, exasperación, enojo, etc.) luego como niveles de estrés cada vez más acuciantes o conductas sobre adaptadas (por intranquilidad, ansiedad, hiperactividad, depresión) todo lo cual deviene posteriormente en desórdenes psicológicos más complejos (ataques de pánico, obsesión, manía, compulsión, paranoia, esquizofrenia) o como trastornos agudos a repetición o enfermedades somáticas crónicas.
JORNADAS DE EJERCITACIÓN & ENTRENAMIENTO EMOCIONAL & SOCIAL VERANO AUSTRAL 2008 [ ver: http://www.calidadevida.com.ar/5dp/modalidad.htm ]
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INTRODUCCIÓN A LA ALFABETIZACIÓN EN COMPETENCIA EMOCIONAL & SOCIAL
La incursión en el verdadero aprendizaje de la Inteligencia Emocional & Social se sustenta en la consideración simultánea de condiciones esenciales tanto corporales como mentales, las cuales posibilitan que una persona efectivamente genere o incremente Competencia Emocional & Social.
Se instituyen como preliminares imprescindibles que potencian de un modo natural y auténtico los efectos provenientes de la implementación de las técnicas y metodologías de aprendizaje emocional y social: adiestrarse en la modulación de ritmos respiratorios y de tonos musculares; evocar (y saber diferenciar) estados fisiológicos corporales; inmergirse conscientemente en actitudes psicomentales, distinguiéndolas; ejercitar, entrenar y mantener condiciones psicofísicas afirmándose en hábitos de calidad de vida con la finalidad de movilizar efectivamente recursos energéticos psicosomáticos que se articulen con los procesos de reingeniería actitudinal.
Precisamente varios de estos recursos preliminares se encuentran implicados poderosamente en los hallazgos que posibilitan sustentar la noción de una inteligencia complementaria a la intelectual. Las nuevas investigaciones apuntalan cada vez con más fuerza esta esencialidad como viene demostrándose en modernos laboratorios de experimentación científica (por ejemplo el E.M. Keck Laboratory for Funcional Brain Imaging and Behavior, ubicado en el campus de Madison de la Universidad de Wisconsin; el Centre National de la Recherche Scientifique de París; el Laboratorio de neuroimageneología de la UCLA o el Centro para el Desarrollo Cerebral y Cognitivo de Birkbeck en la Universidad de Londres) a través de tecnología de punta (como la resonancia magnética nuclear funcional; la imageneología óptica de señales intrínsecas o el Electro Encefalograma de ciento veintiocho o doscientos cincuenta y seis sensores -no el tradicional de unos pocos sensores-) investigaciones las cuales propician neurocientíficos de avanzada (como fue Francisco Varela o como son Richard Davidson o Paul Ekman) que vienen explorando la relación entre el cerebro y los estados mentales, los fenómenos emocionales y la conducta, inclusive en programas fomentados oficialmente por gobiernos de países desarrollados que invierten decenas de millones de dólares estadounidenses en ellos.
Muy pocos interesados procuran dilucidar el motivo por el cual eminentes teóricos o científicos abocados a la investigación de la Inteligencia Emocional -y a otras modalidades de inteligencia- como Reuven Bar-On en 1980, Howard Gardner en 1983, John Mayer & Peter Salovey... quien creó el propio término en 1990!, no alcanzaron a llegar masivamente al público lego y a especialistas de diferentes ámbitos con sus respectivos conceptos, modelos o trabajos, como sí le sucedió a Daniel Goleman con su libro "La Inteligencia Emocional" en 1995, obteniendo además de prestigio profesional el reconocimiento mundial. Muchos lo atribuyen a la suerte o el azar, otros a la "maquinaria marketinera" de la editorial que se sustentó en una "fama" local de Goleman como escritor de artículos científicos para el New York Times, etc.
En el imaginario popular occidental Goleman generó intelectualmente un salto cuántico, propinando una estocada final al énfasis desmesurado o absolutista sobre el cociente intelectual o CI, apresurando la visión de un panorama emergente, soporte de un nuevo paradigma que viene sistematizándose desde la década del 90, década de la tecnología neurocientífica, del estudio del cerebro y de la mente. A la distancia, con el paso del tiempo, se apreciará mejor que Daniel Goleman marcó una impronta racional colectiva al mundo occidental, como lo hizo Sigmund Freud en su momento cuando promulgo su teoría psicoanalítica (más allá de las discusiones respecto a su eficacia terapéutica) Es paradójico que un neurocientífico como Sigmund Freud genere una revolución teórica sustentando la preeminencia subjetiva y psicológica en considerables fenómenos conductuales personales, mientras que por su parte, un psicólogo como Daniel Goleman produzca una conmoción teórica promulgando una nueva visión preponderantemente biológica y objetiva respecto a la inteligencia, valorando especialmente fenómenos conductuales y sociales basados en las neurociencias.
Toda acción genera una reacción, y aunque la resistencia actual al trabajo de Goleman sea menos cáustica y personal como le sucedió a Freud en su época, asombra que aun científicos con un alto desarrollo intelectual todavía de modo prejuicioso nieguen a priori facultades que les han permitido a ellos mismos sostener motivadamente largas y solitarias jornadas de formación e investigación, posponiendo muchas veces con plazos extensos sus propias gratificaciones personales! A Sigmund Freud y a Daniel Goleman los relacionan estrechamente acepciones relativas al dominio de lo inconsciente.
Joseph LeDoux en "The Emotional Brain" comenta que "Freud acertó cuando describió la conciencia como la punta del iceberg mental"; del mismo modo puede decirse que Goleman acertó cuando escribió frases como "inconsciente cognitivo" o "sentimientos viscerales" relacionándolos con la inteligencia emocional, un modelo ampliado de lo que significa ser "inteligente" porque coloca a las emociones en el centro de las aptitudes para vivir, englobando habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la canalización emocional, la confianza, el entusiasmo, la empatía, la persistencia frente a las frustraciones, la práctica de la gratificación prolongada; el motivar a otros ayudándolos a que se desarrollen aprovechando los propios talentos y consiguiendo su compromiso con respecto a los objetivos e intereses comunes.
El origen anatómico (físico o corporal) de los impulsos emocionales y de muchas conductas es primordialmente el sistema límbico... y el sistema límbico es esencialmente inconsciente! (refiere a una zona de núcleos neuronales, tejido nervioso o masas cerebrales grises, subyacentes a la corteza cerebral (la cual es la capa o cubierta superficial del cerebro, también compuesta por sustancia gris) encargada de la función intelectual y del procesado consciente predominantemente. El sistema límbico es un núcleo energético cerebral, generador de apetitos, impulsos, emociones y estados de ánimo que dirigen nuestra conducta.
Nuestras percepciones accionan y nuestro comportamiento se despliega mediante procesos cerebrales de los cuales somos inconscientes, y estos se informan a través de reacciones puramente viscerales. Sin la retroalimentación activa y dinámica que nos proporciona de forma visceral gran parte de nuestro cuerpo, no podemos distinguir las emociones de los pensamientos. Al decir de LeDoux "no podemos controlar nuestras reacciones emocionales directamente. Nuestro control consciente sobre las emociones es débil, pues la construcción del cerebro en este punto de nuestra evolución favorece a las emociones: las conexiones (ascendentes) desde los sistemas emocionales (como el sistema límbico) hasta los cognitivos (como la corteza cerebral prefrontal) son más fuertes (y cuantiosas) que las que van en sentido contrario"
¿Qué estrategias de capacitación efectiva en Inteligencia Emocional e Inteligencia Social involucran recursos preliminares para el desarrollo y el incremento de Competencia Emocional?, ¿De cuáles se ha valido el mismo Daniel Goleman en su vida personal y laboral mucho antes de promulgar la teoría de la Inteligencia Emocional?, ¿Cómo se investigan científicamente? De aquí en más comenzaremos a analizar cada uno de los recursos preliminares y las respectivas estrategias, metodologías y técnicas implementadas en los verdaderos procesos de alfabetización emocional & social.
La incursión en el verdadero aprendizaje de la Inteligencia Emocional & Social se sustenta en la consideración simultánea de condiciones esenciales tanto corporales como mentales, las cuales posibilitan que una persona efectivamente genere o incremente Competencia Emocional & Social.
Se instituyen como preliminares imprescindibles que potencian de un modo natural y auténtico los efectos provenientes de la implementación de las técnicas y metodologías de aprendizaje emocional y social: adiestrarse en la modulación de ritmos respiratorios y de tonos musculares; evocar (y saber diferenciar) estados fisiológicos corporales; inmergirse conscientemente en actitudes psicomentales, distinguiéndolas; ejercitar, entrenar y mantener condiciones psicofísicas afirmándose en hábitos de calidad de vida con la finalidad de movilizar efectivamente recursos energéticos psicosomáticos que se articulen con los procesos de reingeniería actitudinal.
Precisamente varios de estos recursos preliminares se encuentran implicados poderosamente en los hallazgos que posibilitan sustentar la noción de una inteligencia complementaria a la intelectual. Las nuevas investigaciones apuntalan cada vez con más fuerza esta esencialidad como viene demostrándose en modernos laboratorios de experimentación científica (por ejemplo el E.M. Keck Laboratory for Funcional Brain Imaging and Behavior, ubicado en el campus de Madison de la Universidad de Wisconsin; el Centre National de la Recherche Scientifique de París; el Laboratorio de neuroimageneología de la UCLA o el Centro para el Desarrollo Cerebral y Cognitivo de Birkbeck en la Universidad de Londres) a través de tecnología de punta (como la resonancia magnética nuclear funcional; la imageneología óptica de señales intrínsecas o el Electro Encefalograma de ciento veintiocho o doscientos cincuenta y seis sensores -no el tradicional de unos pocos sensores-) investigaciones las cuales propician neurocientíficos de avanzada (como fue Francisco Varela o como son Richard Davidson o Paul Ekman) que vienen explorando la relación entre el cerebro y los estados mentales, los fenómenos emocionales y la conducta, inclusive en programas fomentados oficialmente por gobiernos de países desarrollados que invierten decenas de millones de dólares estadounidenses en ellos.
Muy pocos interesados procuran dilucidar el motivo por el cual eminentes teóricos o científicos abocados a la investigación de la Inteligencia Emocional -y a otras modalidades de inteligencia- como Reuven Bar-On en 1980, Howard Gardner en 1983, John Mayer & Peter Salovey... quien creó el propio término en 1990!, no alcanzaron a llegar masivamente al público lego y a especialistas de diferentes ámbitos con sus respectivos conceptos, modelos o trabajos, como sí le sucedió a Daniel Goleman con su libro "La Inteligencia Emocional" en 1995, obteniendo además de prestigio profesional el reconocimiento mundial. Muchos lo atribuyen a la suerte o el azar, otros a la "maquinaria marketinera" de la editorial que se sustentó en una "fama" local de Goleman como escritor de artículos científicos para el New York Times, etc.
En el imaginario popular occidental Goleman generó intelectualmente un salto cuántico, propinando una estocada final al énfasis desmesurado o absolutista sobre el cociente intelectual o CI, apresurando la visión de un panorama emergente, soporte de un nuevo paradigma que viene sistematizándose desde la década del 90, década de la tecnología neurocientífica, del estudio del cerebro y de la mente. A la distancia, con el paso del tiempo, se apreciará mejor que Daniel Goleman marcó una impronta racional colectiva al mundo occidental, como lo hizo Sigmund Freud en su momento cuando promulgo su teoría psicoanalítica (más allá de las discusiones respecto a su eficacia terapéutica) Es paradójico que un neurocientífico como Sigmund Freud genere una revolución teórica sustentando la preeminencia subjetiva y psicológica en considerables fenómenos conductuales personales, mientras que por su parte, un psicólogo como Daniel Goleman produzca una conmoción teórica promulgando una nueva visión preponderantemente biológica y objetiva respecto a la inteligencia, valorando especialmente fenómenos conductuales y sociales basados en las neurociencias.
Toda acción genera una reacción, y aunque la resistencia actual al trabajo de Goleman sea menos cáustica y personal como le sucedió a Freud en su época, asombra que aun científicos con un alto desarrollo intelectual todavía de modo prejuicioso nieguen a priori facultades que les han permitido a ellos mismos sostener motivadamente largas y solitarias jornadas de formación e investigación, posponiendo muchas veces con plazos extensos sus propias gratificaciones personales! A Sigmund Freud y a Daniel Goleman los relacionan estrechamente acepciones relativas al dominio de lo inconsciente.
Joseph LeDoux en "The Emotional Brain" comenta que "Freud acertó cuando describió la conciencia como la punta del iceberg mental"; del mismo modo puede decirse que Goleman acertó cuando escribió frases como "inconsciente cognitivo" o "sentimientos viscerales" relacionándolos con la inteligencia emocional, un modelo ampliado de lo que significa ser "inteligente" porque coloca a las emociones en el centro de las aptitudes para vivir, englobando habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la canalización emocional, la confianza, el entusiasmo, la empatía, la persistencia frente a las frustraciones, la práctica de la gratificación prolongada; el motivar a otros ayudándolos a que se desarrollen aprovechando los propios talentos y consiguiendo su compromiso con respecto a los objetivos e intereses comunes.
El origen anatómico (físico o corporal) de los impulsos emocionales y de muchas conductas es primordialmente el sistema límbico... y el sistema límbico es esencialmente inconsciente! (refiere a una zona de núcleos neuronales, tejido nervioso o masas cerebrales grises, subyacentes a la corteza cerebral (la cual es la capa o cubierta superficial del cerebro, también compuesta por sustancia gris) encargada de la función intelectual y del procesado consciente predominantemente. El sistema límbico es un núcleo energético cerebral, generador de apetitos, impulsos, emociones y estados de ánimo que dirigen nuestra conducta.
Nuestras percepciones accionan y nuestro comportamiento se despliega mediante procesos cerebrales de los cuales somos inconscientes, y estos se informan a través de reacciones puramente viscerales. Sin la retroalimentación activa y dinámica que nos proporciona de forma visceral gran parte de nuestro cuerpo, no podemos distinguir las emociones de los pensamientos. Al decir de LeDoux "no podemos controlar nuestras reacciones emocionales directamente. Nuestro control consciente sobre las emociones es débil, pues la construcción del cerebro en este punto de nuestra evolución favorece a las emociones: las conexiones (ascendentes) desde los sistemas emocionales (como el sistema límbico) hasta los cognitivos (como la corteza cerebral prefrontal) son más fuertes (y cuantiosas) que las que van en sentido contrario"
¿Qué estrategias de capacitación efectiva en Inteligencia Emocional e Inteligencia Social involucran recursos preliminares para el desarrollo y el incremento de Competencia Emocional?, ¿De cuáles se ha valido el mismo Daniel Goleman en su vida personal y laboral mucho antes de promulgar la teoría de la Inteligencia Emocional?, ¿Cómo se investigan científicamente? De aquí en más comenzaremos a analizar cada uno de los recursos preliminares y las respectivas estrategias, metodologías y técnicas implementadas en los verdaderos procesos de alfabetización emocional & social.
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